Reflexiones finales
Reflexiones finales
Cada adopción es única.
Cada historia, cada criatura y cada familia recorren su propio camino.
El acompañamiento de la familia extensa, los amigos y el entorno cercano cumple un papel fundamental y puede marcar una gran diferencia.
Las criaturas adoptadas tienen dos historias que se juntan: la de su nacimiento y la de su familia adoptiva. Si los ayudamos a valorar ambas partes, se sentirán más completos y más seguros.
Evitemos comparaciones con otros niños o etiquetas.
Con comprensión, paciencia y amor, crecen sabiendo que pertenecen, que son queridos y que su historia, toda su historia, merece ser tratada con respeto.
Lo que pedimos a los familiares y a las personas cercanas a los niños adoptados es: paciencia, escucha sin juicios, mostrarle interés genuino y darle cariño constante, incluso cuando se portan difíciles.