A veces no es como lo soñamos, pero con paciencia y cariño, el vínculo florece
Puede que, las primeras veces que veáis a nuestras hijas o hijos adoptivos, el encuentro no sea como imaginabais.
Quizá estén tímidos, inquietos o incluso parezcan indiferentes. No es falta de cariño: necesitan tiempo para sentirse seguros y para entender que vosotros también sois parte de su nueva historia.
El vínculo se construye poco a poco, con paciencia, presencia tranquila y gestos sencillos. Cada sonrisa, cada saludo y cada momento compartido cuenta.
Unos consejos:
-No forcéis el contacto físico;
-Evite la reacción: “¡Qué extraño!” o “¡Qué maleducado!", si el niño se esconde o llora;
-Mantened una conversación con nosotros, los padres, delante del niño. Esto le enseña que sois adultos seguros y que sus padres confían en vosotros, lo cual es la base para que él también empiece a confiar;
-Dejar que el niño dirija el interés: ofreced una actividad tranquila y abierta (e.g. jugar con bloques, dibujar..) sin esperar que participen inmediatamente. Si el niño se acerca, seguid su interés.
Vuestro objetivo es ser un puerto seguro. Vuestra paciencia y la aceptación de su distancia inicial es la prueba de amor más importante que podéis darles.