Fomentar un diálogo abierto y natural desde pequeños
Nosotros hablaremos de adopción con la nuestra criatura desde el principio, aunque sea muy pequeña.
En casa se hablará de su país de origen, de los padres biológicos, de la barriga de la madre donde creció, del orfanato o de la casa de acogida y de nuestro viaje para ir a recogerla.
Hablamos de estos temas con naturalidad, aunque puede haber etapas en las que no quiera escuchar. Trabajaremos en él, respetando sus tiempos.
Nuestro consejo es que vosotros hagáis lo mismo, en función de la edad de vuestros hijos pero desde que sean pequeños: que habléis de cómo funciona la adopción, del viaje que hicieron nuestros niños, de que existen dos madres (una biológica y una adoptiva). Que nuestro hijo no se parece a nosotros porque tiene una genética diferente. Muchos elementos son evidentes, no los podemos tapar, y no queremos hacerlo.
No estamos hablando de detalles íntimos de la historia de la criatura adoptiva que serán más confidenciales, sino de datos objetivos: el nacimiento en un país diferente, con una cultura y un clima diferente, el haber estado en una barriga de una mujer que no es la de la madre adoptiva, quizás de haber hablado otro idioma, comido otros platos, etc.
Si necesitáis ayuda para hablar del tema, pedídnosla. Podemos hablar juntos, aconsejaros libros, cuentos o podcasts.
No transforméis la adopción en un tabú. Varias veces vuestros hijos, a lo largo de sus vidas, se cruzarán con personas adoptadas, y es importante fomentar el diálogo, naturalizar el tema, no esconderlo.
Y acordaros que somos nosotros adultos que tenemos prejuicios, que pensamos “pobrecito es adoptado”, los niños no: si no escuchan en familia discursos de pena, de discriminación, de “algo raro que pasa en esa familia”, incorporarán el hecho de que su amigo es adoptado, como de que es pelirrojo.