Explorar el pasado para construir su identidad
Desde que el niño entiende qué es la adopción y qué significa ser un hijo adoptado, hará preguntas cada vez más específicas sobre su pasado, sus padres biológicos y su vida con ellos y sobre su país de origen.
Cuanto más abiertos estemos a escucharlo, más fácil será para él y el tema no se convertirá en un tabú del cual no se pueda hablar.
En algún momento quizá el niño adoptivo tenga la necesidad de volver a viajar a su país de origen, de conocer al pueblo donde creció, al orfanato, y posiblemente querrá buscar a su familia biológica.
No tenemos que sorprendernos de esto: es un paso más en la construcción de su identidad.
No tenemos que tener miedo de que vuelva a su familia de origen, que prefiera a ellos o de que nos abandone.
Son momentos fundamentales en su vida, en la búsqueda de quién es.
Tendrá que sentirse acompañado en esta búsqueda de sus orígenes, aunque sea mayor de edad y pueda legalmente hacerlo solo.
Podemos darle los documentos que tengamos sobre su adopción, podemos acompañarlo en la búsqueda de más información y viajar con él a su país de origen si desea nuestra presencia.
Cada paso tendrá que ponderarse según la edad del adoptado y acompañarse por apoyo psicológico y mediadores que conocen y facilitan estos procesos.