Por qué nunca debemos forzar abrazos o besos
Este tema no es específico sólo de las criaturas adoptadas, pero quizá algunas de ellas hayan visto o vivido situaciones de abuso, lo que puede hacer este tema aún más delicado.
No tenemos que obligar a los niños a abrazar o besar a las personas, aunque sean familiares o amigos cercanos.
Si les apetece, bien; si no, no se les debe forzar.
Sin forzar, dejando que hagan solo lo que les apetezca con su cuerpo, les enseñamos respeto por sí mismos y que solo ellos pueden decidir que los hace sentir bien.
Puede doler que un nieto no quiera los abrazos y besos de un abuelo, pero su voluntad debe ser siempre respetada. Quizá con el tiempo o en una fase diferente de desarrollo, esto cambie, pero la interacción nunca debe ser forzada.