Cuando preguntan escuchamos, respetamos y actuamos junto a la familia adoptiva
Las creencias más comunes o lo que se pensaba que fuera lo más fácil de antaño era esconder que estos niños eran adoptados. No se habla del tema y no surge el problema.
Ahora sabemos que esto no es así, porque cada persona tiene derecho a conocer sus orígenes, y porque descubrirlo de mayor puede ser un trauma mucho más grande.
Así que hablar de los padres biológicos es algo que tiene que surgir natural en la adopción, sin ningún tabú, sin ningún miedo que el hijo se vaya corriendo a buscarlos.
Es evidente que, aunque el niño no haya vivido ni un día con sus padres biológicos, existieron un hombre y una mujer que lo procrearon. Si no hubiera sido por ese momento, el niño no estaría ahora con nosotros. Su presencia fue fundamental para que este niño sea como sea y esté con nosotros.
Los hijos adoptivos tienen derecho de imaginar a los padres biológicos, de pensar en ellos, de echarlos de menos, de recordarlos en fechas importantes como la fiesta de la madre o los cumpleaños. Y como padres adoptivos, tendremos que acompañar estos momentos o mencionar nosotros mismos a los padres biológicos si no surgiera el tema (y para ello hay varias maneras de hacerlo, como el ver juntos algunas películas sobre el tema adopción).
Algunos especialistas definen la familia adoptiva y la biológica como una familia alargada. ¡El amor no se divide, se multiplica!
Cuando las criaturas adoptadas expresan curiosidad por sus orígenes podrían querer saber quiénes fueron sus padres biológicos, cómo eran, si se parecen a ellos o si aún viven.
Es importante no tomar esa curiosidad como una falta de afecto hacia la familia adoptiva. Al contrario: significa que la criatura está intentando integrar su historia completa.
Cuando el niño pregunta, hay que contestar con sinceridad, adaptando la información a su edad y madurez emocional.
Hablar de los padres biológicos con respeto y sin juicios ayuda a que no sienta vergüenza ni culpa por su historia.
No hay que sentirse ofendido si tu nieto pregunta sobre sus padres biológicos o hasta sobre sus abuelos (quizá llegaron a conocerlos). Alineados con nosotros, los padres, hay que darle la información correcta y adaptada a la edad. Y no os preocupéis si no estáis preparados para contestarle o no sabéis qué decirle: podéis tomaros vuestro tiempo, podéis decirle que este tema lo tratarán con nosotros o que sencillamente os ha pillado impreparados. Pero no decirle nunca que no hable de estos temas, sino naturalizar que es normal tener preguntas y querer saber más sobre sus padres biológicos.
Aunque no tengáis la respuesta perfecta, tened presente que estas preguntas en algún momento llegarán, como preguntas sobre el abandono.
Es importante que la comunicación con nosotros, padres, sea fluida, que nos aviséis de lo ocurrido. ¡Todos juntos formamos un equipo!