¿Y no lo malcriaréis con tanto tenerlo en brazos y tanto cariño?
Lo que probablemente haremos como padres adoptivos será tener mucho en brazos a nuestro niño, darle mucho cariño y muchas atenciones, independientemente de la edad que tenga.
El cariño, la rutina y la presencia constante ayudan al niño a entender que alguien ahora le quiere, que tiene a alguien que responde a sus necesidades, como la necesidad de contacto físico.
Los mimos son una herramienta para crear un apego seguro y recuperar etapas emocionales que en muchos casos estas criaturas no pudieron vivir en su momento.
No es cierto que si lo tenemos mucho en brazos dejará de querer caminar, ni que si duerme en nuestra habitación nunca aprenderá a dormir solo. Muchos de vosotros quizá dormíais con vuestros padres porque no había otra opción, y aun así aprendisteis a descansar por vuestra cuenta cuando llegó el momento.
En muchos lugares del mundo, las madres llevan a sus bebés pegados al cuerpo durante gran parte del día, y esos niños crecen tan seguros y autónomos como cualquier otro. El contacto no les hace daño: darles cariño no los vuelve “mimados”.
Tendremos que ser muy pacientes con nuestros hijos, estar presentes emocionalmente y físicamente para facilitar la creación del vínculo, un desarrollo seguro y suplir las faltas de cercanía y cariño que no han tenido en casas hogar o en orfanatos.